la newsletter de Yilania, n° 0 sep.-dic. 2008

1. saberes

1.2 ¿Por qué los hombres hacen historia, pero raramente de género?

Los estudios de género son el resultado de la crítica feminista a los saberes, falsamente universales en cuanto historicamente expresión del punto de vista masculino, tomado como metro y medida del mundo.

Claudio Vedovati reconoce que la historia, junto a otras narraciones y discursos públicos, ha sido, hasta hace pocas décadas, exclusivamente "la narración de hombres que se dirigían prevalentemente a otros hombres, hablando casi siempre solo de hombres". Reconoce también que "el imaginario masculino ha intentado controlar el universo femenino representándolo fuera de la historia y del cambio".

Esta toma de conciencia ha llevado a algunos historiadores e investigadores hombres a emprender un proceso de conocimiento de los gender studies. De sus reflexiones, que deben muchísimo a la práctica política feminista y a la producción teórica de las feministas respecto a los saberes, nació un ramo de estudios llamado men's studies (estudios del hombre), aparentemente especular a los women's studies (estudios de la mujer), ya desarrollados en los años '70 del Novecientos. Los men's studies nacieron en los Estados Unidos después de una larga movilización política juvenil que duró desde las primeras ocupaciones de los campos universitarios en el 1964 hasta la derrota estadounidense en Vietman en el 1975. Dentro de este ramo, ya a sus inicios, se delinearon dos tendencias principales: por un lado, los estudiosos que partían de "la noción de 'crisis de lo masculino', teorizando la recuperación de alguna forma de masculinidad"; y por el otro, estudiosos que a través de la crítica masculina del patriarcado, apuntan a la deconstrucción de la masculinidad con la intención de provocar una crisis en una sociedad fundada sobre el predominio del masculino. Fue dentro a esta segunda tendencia que los men's studies se desarrollaron más explicitamente como investigación histórica.


Pero si la historia ha sido siempre escrita por hombres, ¿qué diferencia hay entre la historia de los hombres y la historia oficial?
La historia de los hombres toma como objeto de estudio temas generalmente marginalizados por la comunidad de los historiadores, como por ejemplo: la sexualidad, la paternidad, la violencia masculina. La comunidad de historiadores, de hecho, vincula dichos argumentos a la historia del cuerpo, insiriendo su estudio entre otros estudios especializados.

Pero según Vedovati, la característica principal de la historia de los hombres no reside en los temas afrontados, sino en el modo en el cual se los estudia. En la historia de los hombres, los hombres hablan de si mismos - aspecto característico de la historia oficial -, partiendo de si mismos - aspecto derivado de la práctica política feminista y de los women's studies-.

El "empezar por uno mismo", implica la emersión y exposición de las propias vivencias, de los propios deseos, y de los modos en los que cada una/uno de nosotras/nosotros maneja las relaciones.
El uso de la subjetividad como criterio de investigación y análisis histórico cuestiona por lo tanto el modelo epistemológico sobre el que se funda la historia tradicional, teorizado sobre la distancia total entre sujeto y objeto. Por esta única razón, la historia de género no puede ser considerada equivalente a otras historias especializadas.
El uso de la subjetividad como criterio de investigación y análisis histórico requiere al estudioso y a la estudiosa que aclaren por que necesitan y desean reflexionar sobre un particular aspecto de la realidad en su dimensión histórica y que relación tiene con este.
En otras palabras, el uso de la subjetividad como criterio de investigación y análisis histórico requiere reconocer "junto a la propia singuralidad, la parcialidad de los sujetos, que son sexuados, encarnados en cuerpos de hombres y mujeres. La historia de género requiere por lo tanto a los hombres historiadores que reconozcan la parcialidad del propio género y de la propia palabra, así como cuestionar y modificar el propio saber, la propia mirada sobre si mismos y el mundo".

En base a estas reflexiones, Vedovati interpreta la falta de hombres historiadores comprometidos en la historia de los hombres no como una manifestación de desinterés difundido, sino más bien "como silencio del masculino sobre si mismo", un silencio que se convierte, por ende, en objeto de estudio de la historia de los hombres.


¿Para qué sirve "el silencio del masculino sobre si mismo"?
"El silencio del masculino sobre si mismo" no expresa una falta de conocimiento masculino, sino "una modalidad de su mismo conocimiento".
El silencio también puede ser una forma de ocultar y el "silencio del masculino sobre si mismo" es el caso más impresionante porque oculta la parcialidad del género masculino y facilita la elaboración de modelos abstractos de subjetividades neutras y asexuadas, por ende absolutas y metahistóricas. Con la palabra "hombre", según el contexto comunicativo, podemos indicar un individuo de sexo masculino así como el conjunto de hombres y mujeres.

Cuando hablamos de "evolución del hombre", pensamos en hombres y mujeres, pero si habláramos de "evolución de la mujer", nos daríamos cuenta inmediatamente de que estamos hablando de una sola y precisa parte de la humanidad, es decir, aquella de sexo femenino.

El silencio sobre la parcialidad masculina hace invisible a muchos hombres y a muchas mujeres.
Sandro Bellassai observa como cada persona sabe que existen dos géneros, "pero solamente las mujeres - salvo débiles excepciones - insisten en la parcialidad de género como mapa conceptual con que interpretar y criticar la realidad. Desde el punto de vista de los hombres, casi parece que solo las mujeres sean una parcialidad".

Debido a que la especificidad del masculino ha sido poco indagada, se refuerza la asociación "género/mujer" alimentando prejuicios y estereotipos en materia y no un conocimiento real de la perspectiva de género.
Si los hombres no declaran la parcialidad de su universo, si callan el hecho de que sus pensamientos, sus discursos y sus acciones sean el fruto de una de las posibles miradas del mundo, en el momento en que se presentan como sujetos en la escena del mundo, se vuelven los únicos sujetos cuya percepción hace de todo el resto, incluidas las mujeres, objetos.

Vedovati prosigue subrayando que "el silencio del masculino sobre si mismo" es la presuposición que permite el "predominio de la palabra masculina [falsamente propuesta como neutral] en cada campo del saber". Dicho predominio de la palabra masculina a su vez funda el ejercicio masculino del poder. Y el ejercicio de este poder se expresa en forma jerárquica ya que se funda sobre una "asimetría de poder entre hombres y mujeres construidas a través de las representaciones de género".

¿Cuáles son los interrogativos de la historia de los hombres?
Los interrogativos de la historia de los hombres son muchos, pero, visto que los estudiosos de los "hombres en cuanto hombres" se ocupan también del "silencio del masculino sobre si mismo", consideramos algunos de los interrogativos relacionados a las formas mismas en que se hace historia, el carácter sexuado de los saberes o conocimientos, las relaciones entre géneros y saberes.

Respecto a ésto Vedovati explicita la relevancia de preguntas como:
- "¿en qué modo la pertenencia de género de un historiador hombre determina su propio trabajo?";

- "¿existe un nexo entre las representaciones que el masculino ha hecho de si mismo; el hecho de estar en el mundo con un cuerpo de hombre, "un cuerpo que no genera" y los saberes que éste ha producido, el uso que ha hecho de ellos?";

- "¿hay una relación entre la reivindicación de la objetividad de las disciplinas (y de los métodos de investigación) y la máscara del universalismo detrás de la cual se atrinchera la palabra masculina?";

- "¿qué nos dice el masculino sobre el hecho de estar en las relaciones, sobre su actitud a hacer emerger significados y a atribuir valores exaltando y cortando, separando y descartando las cosas?"

Son preguntas que implican el cuestionamiento del universo masculino y de sus relaciones y que requieren, según Simonetta Piccone Stella y Chiara Saraceno, "una obra preliminar de decodificación de las categorías linguísticas y de las construcciones lógicas, la elección de objetos distintos y circunscritos de investigación, la individuación de los mecanismos psicológicos y de los ámbitos de vida en los cuales el masculino se reproduce". Salvo dicha obra de decodificación necesaria, según Vedovati son interrogativos que tienen que ver con la dimensión del deseo masculino.


Derivado de: Claudio Vedovati, La riflessione maschile in Italia tra men's studies, genere e storia, in Elena Dell'Agnese, Elisabetta Ruspini, Mascolinità all'italiana. Costruzioni, narrazioni, mutamenti, Torino, Utet, 2007; Sandro Bellassai, Il maschile, l'invisibile parzialità, in Ethel Porzio Serravalle (a cura di), Saperi e libertà. Maschile e femminile nei libri, nella scuola e nella vita, vol. II, Milano, Polite-Associazione Italiana Editori, 2001; Simonetta Piccone Stella, Chiara Saraceno (a cura di), Genere. La costruzione sociale del femminile e del maschile, Bologna, Il Mulino, 1996.