la newsletter de Yilania, n° 0 sep.-dic. 2008

1. saberes

1.1 ¿Por que las mujeres estudian historia?

Las mujeres han sido excluidas de la historia casi hasta nuestros días, entonces ¿por qué consideran fundamental estudiarla?
Caterina Panareo explica que, si, en general, el conocimiento de la historia es una guía para la recuperación de la propia dimensión histórica, para las mujeres el conocimiento de la historia significa: por una parte conocer los procesos y mecanismos que han determinado y perpetrado en el tiempo su expulsión de los lugares de decisión; por la otra analizar justamente la exclusión de las mujeres de los lugares de decisión.

Este conocimiento conduce a la toma de conciencia de que la identidad de género es una construcción histórica, social, y que por lo tanto puede ser cambiada. La idea de que la mujer, por ser mujer, esté destinada a la maternidad es, por ejemplo, un prejuicio que nos informa sobre la sociedad que lo ha producido, mientras no nos dice nada sobre la identidad de las mujeres.
El estudio de la historia, por ende, ha sido y es "para las mujeres instrumento de liberación y de construcción autónoma de identidad".


La responsabilidad de las mujeres en la investigación y en la enseñanza de la historia
Solo a mitades de los años '70 del Novecientos, entre los movimientos de mujeres se maduró la conciencia de que la investigación de si mismas como sujeto histórico es un instrumento de reacción hacia los roles preconstituidos, y de lucha contra las discriminaciones.
Junto a tales posiciones, se deben citar aquellas pensadoras que han rechazado la historia del pasado porque la consideran el "resultado de las acciones patriarcales".

En un contexto de gran fervor intelectual y de una pluralidad de puntos de vista, muchas mujeres han aceptado la necesidad de valorizar el sujeto femenino también a través de una reconstrucción de la historia capaz de resaltar la acción de las mujeres en el tiempo.
En el transcurso de los últimos treinta años, la historiografía elaborada por las mujeres se ha convertido en el "fundamento y la expresión de una genealogía femenina esencial en la construcción de una identidad de género".

La historia de las mujeres narra sobretodo las etapas de la progresiva exclusión de las mujeres de la vida social y de sus fatigosas conquistas. Por esta característica, se podría pensar que su estudio genere frustración en las jóvenes mujeres de nuestro tiempo. En realidad refuerza la conciencia, ya que las mujeres de hoy experimentan lo positivo de los cambios profundos que han padecido sus vidas respecto al pasado, y el conocimiento de su historia les permite reconocer y contrastar los intentos políticos, sociales, económicos, culturales y religiosos de desvalorizarlas.


Algunos principios de la teoría de la historiografía de género en ámbito europeo

Por historiografía de género se comprende el conjunto de estudios históricos elaborados según una teoría precisa de investigación histórica basada sobre las diferencias de género.

La historiografía de género no debe ser por lo tanto confundida con el conjunto de las obras historiográficas escritas por mujeres a partir sobretodo de los años '70 del Novecientos, y menos aún confundida con los estudios de género o women's studies, de los que, sin embargo, nace.
La teoría de la historiografía de género tiene origen anglosajón, nace de los estudios de mujeres sobre la historia y entra en debate con la historiografía tradicional - que ha propuesto la idea de una historia hecha de clases dominantes y de "grandes hombres"-, así como con la historiografía de los Annales, - que ha extendido el campo de indagación histórica evidenciando la acción en la historia de mas sujetos-.

El primer aporte innovador de las historiadoras a la historia está en el haber descubierto que las mujeres no están ausentes en la historia, aunque hayan sido excluidas en la elaboración y producción historiográfica. Tradicionalmente los historiógrafos han sido hombres. Como consecuencia se puede decir que, cambiando el sujeto que escribe la historia, "cambia también la concepción de lo que es historia".

Mientras los hombres pensaban en el mundo teniendo en cuenta el punto de vista de un solo sujeto, el masculino asumido como sujeto universal, las mujeres han siempre pensado en el mundo teniendo en cuenta ambos sujetos, el femenino y el masculino.
Esta diferencia de miradas ¿que cambios produce en la investigación y en la reconstrucción histórica?

Se vuelven objetos de estudio realidades poco significativas para la mirada de los hombres, como por ejemplo, los lugares de acción del sujeto femenino, es decir el privado, la relación entre los sexos, la familia, la vida cotidiana.
Se analizan las relaciones entre la historia institucional y la esfera privada, evaluando las influencias recíprocas.
Se presta atención al largo período, "ya que en éste es posible ver, a largo plazo, sobre el sujeto masculino y sobre el femenino, el reflejo de los acontecimientos de los cuales ambos son artífices".
Es fundamental considerar que esta mirada de la historia no ha sido utilizada por las mujeres como un absoluto sino más bien como uno de los posibles puntos de vista que se puede integrar con otros.

Cuando a finales de los años '80 del Novecientos, se fue progresivamente sustituyendo los women's studies con los gender studies, desde el punto de vista teórico, se comprendió la necesidad de instrumentos de análisis capaces de advertir las relaciones entre los géneros - es decir las identidades sexuales vistas como construcciones sociales y culturales - y la permanencia y los cambios históricos en ámbito social, cultural, político, económico y religioso. Dentro de la orientación historiográfica, han encontrado espacio también los estudios sobre la masculinidad.
De hecho, uno de los tantos aportes innovadores de la historiografía de género es el de haber mostrado la inadecuación de las grandes categorías históricas indiferenciadas.


Ideas para enseñar historia según una perspectiva de género
La enseñanza de la historia, si se conduce con una perspectiva de género, puede llevar a las y a los estudiantes a tomar "conciencia de la dualidad del real", del hecho de que la historia deriva de la trama de acción de mujeres y hombres, quienes a partir de sus diferencias de género, activan mecanismos de mutación y conservación. Dicha conciencia se integra con los objetivos propios de la disciplina que consisten en la compresión del presente a través del estudio del pasado, en la adquisición del razonamiento histórico y en el saber utilizar los instrumentos de investigación histórica.
El objeto de estudio se vuelve lo privado y lo cotidiano, donde por tradición el sujeto femenino se encuentra presente, así como sus relaciones con el público, campo de acción del sujeto masculino.

De cada época, a largo plazo, se examina: la organización del trabajo y de la familia, concebida también como lugar de vínculos afectivos; la educación; la imagen de lo masculino y de lo femenino; la instrucción; las relaciones entre los sexos; la organización del poder público; las formas de orden social y los valores sobre los cuales se fundan las distintas sociedades.
En la definición de las relevancias históricas es importante mostrar como el mismo evento tuvo efectos distintos para hombres y mujeres, produjo cambios distintos en la estructura de las relaciones de género. Esto deja supeditado a crítica el significado de determinadas transformaciones históricas, cuestionando la idea de una absoluta objetividad de la reconstrucción histórica y resaltando la falsa neutralidad de la historia. El sentido de la historia cambia a partir de la posición del sujeto que la interroga.

Cambiando las relevancias, se modifican también las periodizaciones.
Gracias a este modo de enseñar historia, las/los estudiantes pueden dar una explicación histórica a los estereotipos sobre mujeres y hombres y, mientras las primeras pueden tomar conciencia que su incapacidad no es real, los segundos pueden reconocer la actual falta de validez de los estereotipos funcionales a un específico tiempo histórico. Tanto las unas como los otros podrán, en fin, madurar la atención necesaria para individuar en la historia la acción del sujeto masculino y del sujeto femenino.

Derivado de: Caterina Panareo, Storiografia, genere ed insegnamento della storia, in AA. VV., Per una didattica della differenza di genere, Lecce, Pensa Multimedia Editore, 1999.